Guía práctica · Inmobiliario y arriendos

Ley «Devuélveme mi casa» (Ley 21.461): qué es y cómo funciona el juicio de arriendo

«Devuélveme mi casa» es el nombre con que se conoce la Ley 21.461, publicada el 30 de junio de 2022. Modificó la Ley 18.101 de arriendo para crear un procedimiento monitorio que permite cobrar las rentas impagas y, a la vez, recuperar el inmueble. Desde la demanda hasta la primera orden de lanzamiento pasan 104 días en promedio a nivel nacional (Poder Judicial, junio 2024). Esta guía explica cómo funciona de verdad, con los plazos reales y sin promesas de humo.

En resumen

Lo que necesitas saber en un minuto

  • La Ley 21.461 («Devuélveme mi casa») no reemplazó la ley de arriendo: modificó la Ley 18.101 el 30 de junio de 2022 para incorporar un procedimiento monitorio y la restitución anticipada del inmueble.
  • Sirve para los casos claros: rentas impagas o un arrendatario que no restituye un inmueble urbano regido por la Ley 18.101.
  • Desde el ingreso de la demanda hasta la primera orden de lanzamiento pasan 104 días en promedio a nivel nacional (Poder Judicial, boletín estadístico, junio 2024); esa cifra no mide hasta la restitución del inmueble. Nadie serio promete desalojos en 10 días.
  • Nunca cortar servicios ni cambiar cerraduras: es hacerse justicia por mano propia y debilita el caso. La restitución se obtiene con una sentencia.
  • Un contrato escrito con firmas autorizadas ante notario es antecedente suficiente para la demanda monitoria (art. 20 de la Ley 18.101).
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Lo esencial

Qué cambió con la Ley 21.461

Hasta 2022, recuperar una propiedad arrendada con un arrendatario moroso exigía el juicio de arriendo ordinario de la Ley 18.101, sin una vía rápida para cobrar las rentas y recuperar el inmueble. La Ley 21.461, conocida como «Devuélveme mi casa», incorporó un procedimiento monitorio para los arriendos de inmuebles urbanos: una vía diseñada para los casos claros — no pago de rentas o no restitución del inmueble — que concentra el juicio y permite pedir a la vez la devolución de la propiedad y el cobro de lo adeudado.

Relacionado: desahucio y término del contrato de arriendo.

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El resultado es medible: desde el ingreso de la demanda hasta la primera orden de lanzamiento pasan 104 días en promedio a nivel nacional, según el boletín estadístico del Poder Judicial de junio de 2024; la cifra no mide hasta la restitución efectiva del inmueble. No son los «10 días» que promete cierta publicidad — pero con un camino procesal mucho más predecible que antes.

La clave del procedimiento está en la preparación: la calidad del contrato y de los antecedentes determina qué tan ágil resulta el caso. Por eso esta guía dedica una sección completa a qué documentos importan.

La ley de fondo

La Ley 18.101, que es la que realmente rige tu arriendo

La Ley 21.461 no reemplazó nada: modificó la ley que regula el arrendamiento urbano en Chile desde 1982. Entender esa base evita la mitad de los errores.

La Ley 18.101 fija las normas especiales sobre arrendamiento de predios urbanos, y es el marco al que se remite todo contrato de arriendo de vivienda, oficina o local en zona urbana. La Ley 21.461 la modificó el 30 de junio de 2022 para incorporar el procedimiento monitorio y la restitución anticipada del inmueble; el resto de las reglas — plazos, terminación, derechos de las partes — siguen viniendo de la 18.101.

Lo primero que conviene saber es que no se aplica a todo. Quedan fuera de la Ley 18.101 los predios de más de una hectárea destinados a uso agrícola, ganadero o forestal, los inmuebles fiscales, las viviendas amobladas arrendadas por temporada por períodos que no excedan de tres meses, y los hoteles y residenciales. Si tu contrato cae en alguna de esas categorías, el procedimiento rápido no es el camino y hay que ir por las reglas generales del Código Civil.

Lo segundo, y lo que más sorprende a los arrendadores: la ley tiene un carácter marcadamente protector del arrendatario. Su artículo 19 declara irrenunciables los derechos que ella le confiere, de modo que una cláusula del contrato que se los quite —por muy firmada que esté— no vale. Es la razón por la que tantos contratos «blindados» descargados de internet se caen en el primer juicio.

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Tres palabras que conviene no confundir

  • Desahucio: el aviso con que una de las partes comunica a la otra, por anticipado, su intención de poner término al contrato. No es un juicio ni una expulsión: es el aviso previo, y el plazo con que debe darse depende del tipo de contrato.
  • Subarriendo: cuando el arrendatario arrienda a su vez el inmueble a un tercero. Salvo que el contrato lo autorice, subarrendar sin permiso es un incumplimiento que habilita a pedir la terminación — y la ley contempla reglas propias para proteger al subarrendatario de buena fe.
  • Desalojo o lanzamiento: la etapa final y forzada, cuando ya hay sentencia y el ocupante no entrega voluntariamente. Se practica con receptor judicial y, si hace falta, con auxilio de la fuerza pública. Nunca puede hacerlo el propietario por su cuenta.
Paso a paso

Las cinco etapas del procedimiento

Así avanza un juicio de arriendo bajo el procedimiento de la Ley 21.461, desde los antecedentes hasta la entrega del inmueble.

Paso 1

Preparación de los antecedentes

Se reúne el contrato de arriendo, el estado de los pagos, las comunicaciones con el arrendatario y los antecedentes de la propiedad. Cuanto mejor documentado esté el caso, más ágil resulta todo el procedimiento.

Paso 2

Presentación de la demanda

Se presenta la demanda por la vía del procedimiento monitorio, pidiendo conjuntamente la restitución del inmueble y el pago de las rentas y cuentas adeudadas.

Paso 3

Notificación al arrendatario

Un receptor judicial notifica la demanda. Es una etapa que puede ganar o perder semanas según cómo se gestione — parte del oficio está en mover las notificaciones con diligencia.

Paso 4

Plazo para pagar u oponerse

Notificado, el arrendatario tiene diez días corridos para pagar lo adeudado, llegar a un acuerdo u oponerse por escrito. Si no paga, no comparece ni se opone, se le tiene por condenado y el tribunal ordena la restitución sin más trámite. Si la oposición carece de fundamento plausible, el juez puede desestimarla y seguir adelante como si no se hubiera presentado (art. 18-F de la Ley 18.101). Si solo opone excepciones dilatorias del art. 303 del Código de Procedimiento Civil, se tramitan como incidente y, rechazadas, el procedimiento continúa (art. 18-G). Si se funda en otras excepciones, el tribunal da por terminado el monitorio y queda sin efecto la orden de pago; el arrendador puede entonces iniciar el juicio declarativo de arrendamiento, limitado a lo que el arrendatario planteó en su oposición (art. 18-H).

Paso 5

Restitución y lanzamiento

Ordenada la restitución, si el arrendatario no entrega voluntariamente, se procede al lanzamiento: la entrega material del inmueble con receptor judicial y, si es necesario, auxilio de la fuerza pública.

En una tabla

Cuánto toma cada etapa

El mismo procedimiento, con el plazo de cada etapa y la duración promedio del juicio.

Etapas y plazos del juicio de arriendo con la Ley 21.461Procedimiento monitorio de la Ley 18.101, incorporado por la Ley 21.461 (2022). Donde la ley no fija un plazo, se indica de qué depende.
EtapaQué ocurrePlazo
1. Preparación de los antecedentesContrato, estado de pagos, comunicaciones con el arrendatario y antecedentes de la propiedad. El contrato con firmas autorizadas ante notario es antecedente suficiente para la demanda monitoria (artículo 20 de la Ley 18.101).Lo decide el arrendador; con dos rentas impagas y sin avances, es momento de actuar
2. Demanda monitoriaSe pide conjuntamente la restitución del inmueble y el pago de las rentas y cuentas adeudadas. Si hay presunción grave de daño, el juez puede ordenar la restitución anticipada, con caución si lo estima.Sin plazo legal propio: depende de tener la carpeta completa
3. NotificaciónUn receptor judicial notifica la demanda al arrendatario.Variable: puede ganar o perder semanas según cómo se gestione
4. Requerimiento de pago u oposiciónEl juez requiere de pago al arrendatario, que puede pagar, llegar a un acuerdo u oponerse. Si no paga, no comparece ni se opone, queda condenado y se ordena la restitución.Diez días para pagar u oponerse
5. Restitución y lanzamientoSi el arrendatario no entrega voluntariamente, se practica el lanzamiento con receptor judicial y, si es necesario, auxilio de la fuerza pública.Una vez ordenada la restitución
Plazo hasta la primera orden de lanzamientoPromedio nacional desde el ingreso de la demanda, según el boletín estadístico del Poder Judicial de junio de 2024 (no mide hasta la restitución del inmueble).104 días en promedio

Desconfía de quien promete desalojos en 10 días: los diez días son el plazo del arrendatario para pagar u oponerse, no la duración del juicio.

Los tres errores que más caro cuestan

1. Hacerse justicia por mano propia. Cortar la luz o el agua, cambiar la cerradura o sacar las cosas del arrendatario puede exponerte a responsabilidad civil e incluso penal — y convierte tu caso fuerte en uno débil. Por indignante que sea la deuda, la vía es la judicial.

2. Dejar pasar los meses «a ver si paga». Cada mes de espera es una renta más que probablemente no recuperarás con facilidad. Si hay dos rentas impagas y las conversaciones no avanzan, es momento de actuar: el procedimiento existe precisamente para eso.

3. Un contrato débil. Un arriendo de palabra, o un contrato copiado de internet sin garantías ni causales claras, complica acreditar la deuda y aprovechar la vía rápida. La mejor defensa se escribe antes de firmar — y si vas a arrendar de nuevo, ese es el momento de hacer bien el contrato.

Si estás en esta situación, ofrecemos un diagnóstico de arriendo moroso en 24 horas: revisión del contrato, cálculo de la deuda y hoja de ruta con plazos y costos totales — con un valor fijo confirmado por escrito antes de comenzar, que se descuenta íntegro si contratas el juicio.

Prepara tu carpeta

Antecedentes que fortalecen tu caso

  • El contrato de arriendo firmado (y sus anexos o renovaciones).
  • Detalle de las rentas pagadas e impagas: transferencias, comprobantes, fechas.
  • Comunicaciones con el arrendatario: WhatsApp, correos, cartas de cobro.
  • Boletas de servicios y gastos comunes impagos, si corresponde.
  • Datos de inscripción de la propiedad en el Conservador de Bienes Raíces.
  • Identificación del arrendatario y de quienes ocupan el inmueble.

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Antes de llegar al juicio

Cómo termina un arriendo por las buenas

La mayoría de los juicios de arriendo nacen de un final mal hecho. La Ley 18.101 fija plazos precisos para el desahucio y la restitución, y son irrenunciables para el arrendatario.

Art. 3

Contrato mes a mes o indefinido

El desahucio del arrendador solo vale si se hace judicialmente o por notificación personal de un notario. El plazo es de dos meses desde la notificación, y aumenta un mes por cada año completo que el arrendatario haya ocupado el inmueble, con un tope total de seis meses. Un aviso por WhatsApp no cuenta.

Art. 4

Plazo fijo de hasta un año

Aquí el arrendador solo puede pedir la restitución judicialmente, y el arrendatario tiene dos meses desde que se le notifica la demanda. No hay desahucio notarial que acorte ese camino.

Art. 5

Plazo fijo de más de un año

En los arriendos de vivienda con plazo fijo superior a un año, la facultad de subarrendar se entiende siempre implícita, salvo que el contrato la prohíba. Y si la prohíbe, el arrendatario puede poner término anticipado sin pagar la renta del período que falte. Es una consecuencia que muchos contratos «blindados» no anticipan.

Art. 6

Se paga hasta que se entrega

Terminado el contrato —por vencimiento del plazo o por cualquier otra causa—, el arrendatario sigue obligado a pagar la renta y los gastos comunes a su cargo hasta que restituya efectivamente el inmueble. Quedarse «unos días más» no es gratis.

Art. 6

Si abandona sin entregar

Cuando el arrendatario se va y deja el inmueble abandonado sin restituirlo, el arrendador puede pedir al juez de letras que se lo entregue sin forma de juicio, con la sola certificación del abandono por un ministro de fe, que levanta acta del estado del inmueble. Es el atajo que evita un juicio completo, y casi nadie lo conoce.

Art. 20

Firmar ante notario te abre la vía rápida

El contrato escrito con las firmas autorizadas ante notario constituye antecedente suficiente para demandar por la vía monitoria. Además el notario debe pedir los títulos que habilitan al arrendador. Si no hay contrato escrito, la renta se presume por los depósitos de al menos tres meses consecutivos y, a falta de ellos, por lo que declare el arrendatario.

La garantía: lo que la ley no dice

Circula mucha información equivocada sobre «lo que exige la ley» respecto de la garantía de arriendo. La realidad es más simple y más incómoda: la Ley 18.101 no regula la garantía. No fija un monto máximo, no establece un plazo legal de devolución y no enumera qué puede descontarse. Todo eso se rige por lo que las partes hayan pactado y por las reglas generales del Código Civil.

Lo único que aporta la ley es el artículo 21: en caso de mora, los pagos y las devoluciones entre arrendador y arrendatario deben hacerse reajustados según la variación de la unidad de fomento entre la fecha en que debieron efectuarse y aquella en que realmente se hagan; y si además se deben intereses, se calculan sobre la suma primitiva más ese reajuste. Devolver tarde una garantía no es neutro.

La consecuencia práctica es que el contrato tiene que decirlo todo: qué cubre la garantía, en qué plazo se devuelve, cómo se acredita el estado del inmueble al entrar y al salir, y qué pasa con las cuentas de servicios y los gastos comunes pendientes. Un acta de entrega con fotos y lecturas de medidores, firmada por ambas partes, resuelve por adelantado la discusión que de otro modo termina en tribunales.

Prevenir es más barato que litigar

Contrato de arrendamiento: las cláusulas que evitan el juicio

Casi todos los juicios de arriendo se ganan o se pierden el día en que se firmó el contrato. El detalle cláusula por cláusula está en la guía del contrato de arriendo. Estas son las cláusulas que un contrato de arrendamiento bien redactado tiene que resolver — y el porqué legal de cada una.

Identificación

Las partes y el inmueble, completos

Nombres y cédulas de las partes, y el inmueble individualizado con su dirección exacta. Si quien arrienda no es el dueño, el contrato debe dejar claro con qué título actúa. No es un formalismo: al autorizar las firmas, el notario debe exigir los títulos que habilitan al arrendador (art. 20 de la Ley 18.101).

Renta

Monto, fecha, medio de pago y reajuste

Cuánto se paga, qué día y por qué medio. Pagar por transferencia o depósito deja la huella que la propia ley usa: sin contrato escrito, la renta se presume por los depósitos de al menos tres meses consecutivos (art. 20). El reajuste pactado queda en el contrato; en mora, la ley impone el reajuste por variación de la UF (art. 21).

Plazo

Elegir el plazo es elegir la salida

Mes a mes, plazo fijo de hasta un año o de más de un año no son matices: cada modalidad tiene su propia vía de término y sus propios plazos (arts. 3, 4 y 5). Y en arriendos de vivienda con plazo fijo superior a un año, la facultad de subarrendar se entiende implícita salvo prohibición expresa — con la contrapartida del art. 5 si se prohíbe.

Garantía

La garantía, escrita de punta a punta

La Ley 18.101 no regula la garantía: ni monto, ni plazo de devolución, ni descuentos. Todo lo que el contrato no diga quedará en disputa. Precisa qué cubre, en qué plazo se devuelve y cómo se acredita el estado del inmueble: un acta de entrega con fotos y lecturas de medidores firmada por ambas partes.

Gastos

Gastos comunes y servicios, asignados

Quién paga los gastos comunes, las cuentas y las contribuciones debe quedar escrito. Recuerda que, terminado el contrato, el arrendatario sigue pagando renta y los gastos comunes a su cargo hasta restituir efectivamente el inmueble (art. 6) — el contrato debe dejar claro cuáles son «a su cargo».

Firmas

Firmas autorizadas ante notario

El contrato vale sin notario, pero las firmas autorizadas ante notario lo convierten en antecedente suficiente para la demanda monitoria de la Ley 21.461 (art. 20): la vía rápida queda abierta desde el día uno. Es la cláusula de seguro más barata de todo el contrato.

Las cláusulas que no valen

Los contratos «blindados» que circulan por internet suelen incluir renuncias del arrendatario a los plazos de desahucio, autorizaciones de «desalojo inmediato» o permisos para cortar servicios. Nada de eso resiste un juicio: el artículo 19 de la Ley 18.101 declara irrenunciables los derechos que la ley confiere al arrendatario. Un contrato fuerte no es el que acumula cláusulas agresivas, sino el que deja cada obligación probada y cada plazo dentro de la ley.

¿Es tu caso?

¿Tu arrendatario dejó de pagar?

  • Debe una o más rentas y no responde.
  • El contrato terminó y sigue ocupando la propiedad.
  • Quieres demandar por el procedimiento monitorio y cobrar lo adeudado.

Te respondemos el mismo día hábil con el siguiente paso.

Preguntas frecuentes

Dudas frecuentes sobre el juicio de arriendo

Es la Ley 21.461, publicada en el Diario Oficial el 30 de junio de 2022. Modificó la Ley 18.101 sobre arrendamiento de predios urbanos en dos puntos: creó la demanda monitoria de cobro de rentas de arrendamiento y restitución del inmueble (artículos 18-A a 18-K), en la que el juez ordena al arrendatario pagar en diez días corridos y, si no paga, no comparece ni se opone, lo da por condenado y dispone el lanzamiento en un plazo no superior a diez días desde que esa resolución queda firme; y agregó la restitución anticipada del inmueble como medida dentro del juicio de arriendo (artículo 8 N° 7 bis).

La Ley 21.461 es una ley modificatoria: sus normas quedaron incorporadas a la Ley 18.101. Por eso el texto vigente que hay que leer es el de la Ley 18.101 en la Biblioteca del Congreso Nacional, cuya última versión es justamente la del 30 de junio de 2022; ahí están el Título III bis (procedimiento monitorio) y el numeral 7 bis del artículo 8 (restitución anticipada). Los enlaces oficiales están en la sección de fuentes de esta guía.

La Ley 21.461 no reemplazó la ley de arriendo: modificó la Ley 18.101 el 30 de junio de 2022 para incorporar dos cosas — un procedimiento monitorio para los casos claros de no pago de rentas o de no restitución del inmueble, y la medida precautoria de restitución anticipada. Todo lo demás — plazos, causales de terminación y derechos de las partes — sigue viniendo de la Ley 18.101, cuyo artículo 19 declara irrenunciables los derechos que ella confiere al arrendatario.

Se necesitan dos cosas: un arriendo de inmueble urbano regido por la Ley 18.101 y un caso claro — rentas impagas o un arrendatario que no restituye la propiedad. Quedan fuera de la Ley 18.101, y por tanto de la vía rápida, los predios de más de una hectárea de uso agrícola, ganadero o forestal, los inmuebles fiscales, las viviendas amobladas arrendadas por temporada por hasta tres meses, y los hoteles y residenciales. El contrato escrito no es un requisito legal, pero es lo que permite acreditar la deuda y aprovechar el procedimiento en plenitud.

La Ley 18.101 no fija un número mínimo de rentas impagas para presentar la demanda monitoria: el artículo 18-A, número 2, pide indicar «la o las rentas» de arrendamiento y las cuentas de gastos comunes y de consumo adeudadas, con una relación precisa de los antecedentes de esas deudas y la forma, fecha y lugar en que se contrajeron. Otra cosa es cuándo conviene demandar: con dos rentas impagas y sin avances en las conversaciones, ya es momento de actuar, porque cada mes de espera es una renta más difícil de recuperar.

No. Cortar los servicios, cambiar la cerradura o impedir el acceso al inmueble es hacerse justicia por mano propia y puede exponerte a responsabilidad civil e incluso penal, además de debilitar tu posición en el juicio. La vía correcta es la judicial — y con la Ley 21.461 es mucho más rápida que antes.

Desde el ingreso de la demanda hasta la primera orden de lanzamiento pasan 104 días en promedio a nivel nacional, según el boletín estadístico del Poder Judicial de junio de 2024; esa cifra no mide hasta la restitución del inmueble. El plazo varía según el tribunal, la notificación y si el arrendatario opone o no defensa. Desconfía de quien promete desalojos en 10 días.

Sí. El procedimiento permite pedir conjuntamente la restitución del inmueble y el pago de las rentas adeudadas, los servicios impagos y las cuentas pendientes que correspondan según el contrato.

Se puede accionar igualmente, pero acreditar el arriendo y la deuda se vuelve más difícil y el camino procesal puede ser más lento. El contrato escrito — con las rentas, garantías y causales claras — es lo que permite aprovechar la vía rápida en plenitud. Si aún estás a tiempo, formaliza el contrato por escrito.

Es la diligencia final: si el tribunal ordena la restitución y el arrendatario no entrega voluntariamente el inmueble, un receptor judicial — con auxilio de la fuerza pública si es necesario — procede a la entrega material de la propiedad. Es un gasto de terceros que se estima por escrito desde el inicio.

Principalmente los gastos de terceros: el receptor judicial para las notificaciones y, si llega a ser necesario, el lanzamiento. En BETTIZ LEGAL los honorarios se cobran por etapas — pagas al inicio de cada etapa, nunca todo por adelantado — y los gastos de terceros se estiman por escrito para que conozcas el costo total real desde el día uno.

Depende de quién termina el contrato y de qué tipo de contrato es. Si es el arrendador quien pone fin al arriendo, los plazos son de la Ley 18.101: si el arriendo es mes a mes o de duración indefinida, el desahucio solo vale hecho judicialmente o por notificación personal de un notario, y el plazo es de dos meses contados desde la notificación, aumentado en un mes por cada año completo que el arrendatario haya ocupado el inmueble, con un tope total de seis meses (artículo 3 de la Ley 18.101). Si el contrato es de plazo fijo por un año o menos, el arrendador solo puede pedir la restitución judicialmente y el arrendatario tiene dos meses desde que se le notifica la demanda (artículo 4). En ambos casos, si el arrendatario devuelve el inmueble antes, paga la renta solo hasta el día de la restitución. Si es el arrendatario quien quiere irse, rige lo pactado: en un arriendo mes a mes basta el aviso que fije el contrato; en uno de plazo fijo, salir antes obliga a pagar las rentas hasta el término del plazo, salvo el caso del artículo 5 (vivienda arrendada por más de un año con prohibición de subarrendar).

Menos de lo que la gente cree: la Ley 18.101 no regula la garantía. No fija un monto máximo, no establece un plazo legal para devolverla ni enumera qué se puede descontar; todo eso queda entregado a lo que se haya pactado en el contrato y a las reglas generales del Código Civil. Lo único que aporta la ley es su artículo 21, que obliga a que los pagos y devoluciones en mora entre las partes se hagan reajustados según la variación de la unidad de fomento, con los intereses calculados sobre la suma primitiva más ese reajuste. Por eso conviene que el contrato precise qué cubre la garantía y en qué plazo se devuelve, y que exista un acta de entrega con el estado del inmueble.

No es un requisito de validez: el contrato vale aunque no pase por notaría. Pero autorizar las firmas ante notario lo convierte en antecedente suficiente para la demanda monitoria de la Ley 21.461 (artículo 20 de la Ley 18.101), es decir, deja abierta desde el inicio la vía judicial rápida; además, el notario debe exigir al arrendador los títulos que lo habilitan para arrendar, lo que también protege al arrendatario. Por su bajo costo comparado con lo que asegura, es recomendable hacerlo siempre.

El artículo 20 de la Ley 18.101 dice que las firmas de los contratos de arriendo escritos serán autorizadas por un notario y que esos contratos autorizados constituyen antecedente suficiente para la demanda monitoria. Sin esa autorización el contrato no deja de ser válido, pero tampoco tiene a su favor esa regla: la demanda debe apoyarse en todos los antecedentes que le sirvan de fundamento (artículo 18-A), como el contrato, los comprobantes de pago y las comunicaciones con el arrendatario. Si el tribunal la declara inadmisible, la misma obligación se puede demandar en el procedimiento declarativo de la misma ley (artículo 18-B).

Como mínimo: la individualización completa de las partes y del inmueble; la renta con su fecha, medio de pago y reajuste; el plazo y su renovación (mes a mes, plazo fijo de hasta un año o superior cambian la vía de término según los artículos 3, 4 y 5 de la Ley 18.101); la garantía con lo que cubre y su plazo de devolución; la asignación de gastos comunes, cuentas y servicios; un acta de entrega que registre el estado del inmueble; y las firmas autorizadas ante notario. Y debe evitar cláusulas que hagan renunciar al arrendatario derechos que el artículo 19 de la ley declara irrenunciables, porque no valen en juicio.

Gisselle Bettiz Barreda, abogada fundadora de BETTIZ LEGAL
Sobre la autora

Gisselle Bettiz Barreda

Abogada fundadora de BETTIZ LEGAL

Abogada titulada por la Universidad Central de Chile, con más de 10 años de experiencia asesorando a personas, pymes y empresas en materias civiles, inmobiliarias, corporativas y patrimoniales. Diplomada en Derecho y Negocio Inmobiliario y en Análisis y Planificación Tributaria por la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Universidad Central de Chile Diplomado Inmobiliario · PUC Diplomado Tributario · PUC +10 años de ejercicio

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